
26 Ago Autoequilibra tus hemisferios con el sonido de tu propio cerebro
Hace unos pocos años, se presentó en las Sesiones Científicas de Hipertensión de 2016. una tecnología, denominada High-resolution, Relational, Resonance-based, Electroencephalic Mirroring (HIRREM) para autorregular el equilibrio entre los hemisferios cerebrales. Su objetivo, hallar mejoras clínicas, como la disminución de la presión arterial sistólica y diastólica, la mitigación de los episodios de migraña y otros síntomas relacionados, como el insomnio y la ansiedad.
Se fundamenta en la hipótesis de que alteraciones en la actividad cerebral, particularmente desequilibrios entre los hemisferios, generan hiperexcitación que pueden contribuir a disfunciones autónomas relacionadas con el estrés crónico, hipertensión, migrañas, insomnio y otros trastornos. Por ello, esta tecnología trabaja con la hipótesis de que un equilibrio óptimo en las ondas cerebrales favorece la homeostasis y la autorregulación del sistema nervioso autónomo, el cual tiene repercusión en la presión arterial y el estado general de salud cerebral.
El dispositivo HIRREM consiste en un conjunto de sensores electroencefalográficos (EEG), que se colocan en el cuero cabelludo para monitorear la actividad eléctrica cerebral en tiempo real, identificando desequilibrios en la dominancia hemisférica o hiperactividad en determinadas frecuencias neurológicas. Esta información se procesa y es traducida a una señal audible mediante un software especializado, reenviándose al usuario en forma de tonos auditivos en tiempo casi real. Fue diseñado en la Facultad de Medicina de la Universidad Wake Forest, en Carolina del Norte) y lo definen como « Una tecnología de retroalimentación novedosa, no invasiva, de circuito cerrado, basada en electroencefalografía, para facilitar la auto-calibración, y la auto-optimización de la onda cerebral mediante el uso de tonos auditivos que reflejan frecuencias cerebrales dominantes en tiempo casi real«.
La respuesta del cerebro, a estos sonidos, produce un efecto de retroalimentación que fomenta la autorregulación y el desplazamiento hacia patrones de actividad más equilibrados.
En las figuras adjuntas se observa el estado anterior y el posterior al tratamiento.


Esta intervención se realiza en sesiones de duración máxima 20 minutos, y se realiza a lo largo de 10 días, sin requerir participación consciente activa del paciente.
Las aplicaciones van dirigidas a un tratamiento no invasivo de condiciones relacionadas con el sistema nervioso autónomo, especialmente hipertensión arterial de fases leves y migrañas, así como a insomnio, ansiedad, depresión, sofocos y problemas relacionados con el estrés somático y emocional.
Los estudios analizados hasta la fecha demuestran resultados muy prometedores, indicando que sería un medio complementario para disminuir la dependencia de medicamentos antihipertensivos y analgésicos, reducir los efectos secundarios asociados y promover la autorregulación cerebral. Sin embargo, se requiere mayor evidencia para validar la eficacia y durabilidad de los efectos, así como determinar los mecanismos específicos de acción a nivel neurofisiológico.
Aquí puedes consultar el artículo original.

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