El cerebro no late al ritmo que consume energía

El cerebro no late al ritmo que consume energía

Un reciente estudio, publicado este mes de junio, ofrece una visión innovadora sobre cómo nuestro cerebro responde a la música placentera. Para ello, se han combinado técnicas de Tomografía por Emisión de Positrones (PET) y de Resonancia magnética funcional (RMf), analizando cómo el metabolismo de la glucosa y la circulación sanguínea (señal BOLD) cambian durante la escucha de aquella música que nos agrada y nos produce alegría.

La investigación se realizó con un grupo de 35 mujeres (edad media 24,5 años) y con la música autoseleccionada por ellas mismas. Como estímulos de control, se utilizaron  secuencias de tonos aleatorios (de 110 Hz a 1.846 Hz) de 45 segundos, correspondientes a notas musicales entre A2 y G#6 (La2 y G#6).

Los resultados revelan que ciertas regiones cerebrales clave, como las relacionadas con la recompensa y la percepción auditiva, muestran aumentos en el consumo de glucosa incluso cuando la señal vascular no indica activación, y viceversa. Por ejemplo, el núcleo accumbens, una zona esencial en la sensación de placer, mostró mayor metabolismo sin una correspondiente activación en la señal BOLD. Además, durante la música, áreas de la red por defecto mantienen o aumentan su consumo de energía, pese a que en la señal vascular parecen «apagarse». Todo ello, sugiere que estos procesos son más complejos de lo que se creía y que la energía cerebral no siempre se refleja directamente en el flujo sanguíneo que es medido por fMRI.

Este trabajo destaca las diferencias existentes entre los procesos metabólicos y vasculares en el cerebro. Las conclusiones abren nuevas preguntas sobre el funcionamiento cerebral durante experiencias estéticas y emocionales, a la vez que indican el valor de combinar distintas técnicas para captar toda la complejidad del cerebro en funcionamiento.

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