El ruido y sus aplicaciones (RNE)

Es curioso que «el ruido», que habitualmente se considera una información molesta o indeseable, puede tener sus aplicaciones beneficiosas, en determinadas personas y para determinadas molestias.

El ruido, como información sonora o audible, está formado, físicamente, por una gama amplia de frecuencias aleatorias de distintas amplitudes o intensidades.  En función de las frecuencias que predominen (espectro), se le suele asignar un determinado nombre.

En general, una definición de ruido es la que dice que “es todo sonido no deseado”, aunque este deseo o rechazo es, en el fondo, una preferencia individual.

Se definen distintos «tipos» de ruido: blanco, marrón, rosa, azul,….que no tienen nada que ver con los colores. Sus diferencias se basan en la forma en que se distribuye su potencia a lo largo del espectro audible. El blanco, por ejemplo, es un ruido «plano», con la misma densidad de potencia en todo el espectro. El marrón o el rosa, realzan las bajas frecuencias y disminuyen su potencia a partir de las medias y altras frecuencias, pero con distintas velocidades.

Podemos generar, artificialmente, información audibles de ruido mediante un editor de sonidos, por ejemplo, el Audacity y por internet puedes encontrar distintos ejemplos de los mismos, aunque a veces existen algunas confusiones.

Dado que abarcan gamas amplias de frecuencias, pueden ser útiles para enmascarar (disfrazar) la percepción de otros sonidos, en la misma banda de frecuencias, que pueden resultar molestos (ladridos de perro, acúfenos,…) e incluso mejorar los problemas de insomnio. Aún así, son preferencias individuales y no en todas las personas tienen los mismos efectos. Ya es conocido que la respuesta a la percepción a distintos estímulos depende de variables personales e individuales.

Aquí puedes escuchar la entrevista (RNE).

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