
28 Jul La capacidad terapéutica del sonido
El 16 de noviembre de 2007 asistí a una jornada sobre Música, Neurociencia y Tecnología que se celebraba en el auditorio de Cosmocaixa (Barcelona). Entre los ponentes había investigadores de renombre internacional como Roberto Zatorre, Isabel Peretz y Michael Thaut, entre otros.
La ponencia de Michael Thaut, pionero de la Musicoterapia Neurológica, mostró una grabación que me dejó perplejo: una persona afectada por ictus, que apenas podía mantenerse en pie con la ayuda de dos asistentes, experimentó una transformación asombrosa con la simple escucha del sonido rítmico de un metrónomo: su postura corporal cambió radicalmente y comenzó a caminar sin apoyo, al ritmo del metrónomo, como si no tuviera ninguna afectación. Confieso que, en ese instante, llegué a dudar de la autenticidad de la grabación, pues parecía algo verdaderamente milagroso. Sin embargo, la reputación del ponente me hizo descartar cualquier sospecha. A partir de ese día, mi fascinación por comprender la capacidad terapéutica del sonido y su potencial para inducir cambios tan profundos se disparó de manera exponencial.
Hoy, la neurociencia nos ofrece una explicación para este fenómeno. La sincronización del movimiento con la percepción sonora rítmica es debida a una red compleja de áreas cerebrales que incluyen la corteza auditiva, las áreas motoras, el cerebelo y los circuitos del tronco encefálico. Juntos, forman un sistema integrado que orquesta la planificación, el ajuste y la ejecución de movimientos coordinados a través de estímulos temporales.
El movimiento corporal puede ser modulado por estímulos sensoriales auditivos, en determinados rangos de frecuencia. La de 2 Hz ha demostrado ser un punto óptimo para una sincronización efectiva. Estudios previos han revelado que la percepción rítmica se altera con la sincronización de la atención, y que los estímulos auditivos son consistentemente más efectivos que los visuales para sincronizar procesos cerebrales relacionados con el movimiento. A diferencia de los estímulos luminosos fluctuantes, que no provocan la necesidad de movimiento (no hay activación cerebral en las áreas motoras), el sonido rítmico o la música con alto contenido rítmico sí la produce e invita, de manera inconsciente, a seguir su pulsación con las manos o los pies.
El sistema auditivo está excepcionalmente adaptado para detectar y procesar patrones rítmicos en el tiempo, lo que facilita la predicción de eventos futuros, y está conectada directamente con áreas motoras y cerebelosas esenciales para la generación y el ajuste de patrones de movimiento. Los estímulos sonoros con frecuencias específicas, como la de 2 Hz, pueden inducir una resonancia en las redes neuronales relacionadas con la ritmicidad y la locomoción, facilitando la sincronización de la ejecución del movimiento.
Personas afectadas por Parkinson
A pesar de la deficiencia de segregación de dopamina en el área de la sustancia negra (ganglios basales), crucial para la iniciación y el control de los movimientos voluntarios, estas personas pueden ser capaces de caminar al ritmo de la música. En tales circunstancias, el cerebro recurre a vías y circuitos alternativos para ejecutar movimientos, aunque estos puedan ser algo menos precisos. Las vías utilizadas, como la corteza motora y las áreas sensoriomotoras, junto con el circuito córtico-talámico, continúan enviando señales a los ganglios basales. Sin embargo, son las vías cerebelosas las que pueden compensar parcialmente la deficiencia dopaminérgica, ajustando la ejecución motora y manteniendo cierta coordinación de los movimientos.
Limitaciones
A pesar de su potencial, la estimulación rítmica auditiva tiene obviamente sus limitaciones. Su efectividad está influenciada por una multitud de factores, entre los que se incluyen la frecuencia del estímulo, el nivel de atención y motivación personal, las características específicas del sonido y el estado general del participante.

Miguel Ángel Gago
Posted at 12:09h, 14 agostoComo siempre un gran artículo sobre temas novedosos y beneficiosos para la salud sobre bases terapéuticas musicales
Jordi A. Jauset
Posted at 14:57h, 14 agostoGracias profesor!