
20 Mar Las plantas, ¿escuchan o sienten la música”?
En realidad, ni la sienten ni la escuchan, porque “música” es cómo identificamos y denominamos nosotros, los seres humanos, a la sensación que experimentamos al percibir vibraciones acústicas de determinadas características. Pero, las plantas, sí “sienten” las vibraciones acústicas. Pese a no disponer de ningún órgano asimilable a un cerebro, perciben el entorno con una gran sensibilidad, incluso superior a la de los animales, dando respuesta a los estímulos ambientales, entre ellos los sonoros.
El clásico libro «La vida secreta de las plantas«, de Peter Tompkins y Christopher Bird, publicado en 1973, documenta numerosos estudios científicos estadísticamente significativos sobre la fascinante relación entre el sonido, la música y las plantas. El libro toma como tema central las capacidades sensitivas de las plantas aunque no posean un sistema nervioso. Así, por ejemplo, se ha observado que determinados sonidos pueden producir mejoras significativas en su crecimiento, mientras que otros pueden tener el efecto contrario.
Algunas citas documentadas, que pueden encontrarse en este enlace, son las siguientes:
- George Smith (1895-1967), botánico escéptico e investigador agrícola, plantó maíz y soja en invernaderos separados bajo condiciones controladas y comenzó a experimentar con música. En un invernadero, reproducía las 24 horas del día la conocida «Rapsodia en Azul» de George Gershwin, observando que producía plantas más gruesas y verdes, con un peso un 40 % mayor en el caso del maíz y un 24 % mayor en el caso de la soja que en el invernadero no expuesto a música.
- Peter Belton (1930-2019), investigador del Departamento de Agricultura de Canadá, controló la polilla barrenadora del maíz (Hypsipyla grandella) mediante la emisión de ondas ultrasónicas. El 50 % del maíz resultó dañado en la parcela de control y solo el 5 % en la parcela expuesta a ultrasonidos, que tuvo además un 60 % menos de larvas y una altura promedio de 7,6 cm.
- George Milstein, presidente de la Sociedad de Horticultura de Nueva York, experto en el cultivo de Bromelias y creador del álbum «Music to Grow Plants» (1970) descubrió que la frecuencia de 3.000 Hz aceleraba el crecimiento de la mayoría de sus plantas e incluso hacía que algunas florecieran seis meses antes de lo habitual.
- La Universidad de Australia Occidental (UWA), ubicada en Perth, publicó un estudio acerca de cómo las plantas localizan la existencia del agua a través de su sonido. Descubrieron que perciben las vibraciones sonoras del agua corriente que circula por tuberías o en el suelo, ayudando a sus raíces a desplazarse hacia la fuente de agua. El estudio también reveló que a las plantas no les gustan ciertos ruidos y se alejan de ellos. Dado que el agua es una necesidad de supervivencia para la planta, las vibraciones acústicas juegan un papel importante para ayudarlas a satisfacer esa necesidad.
Uno de los primeros estudios sobre el efecto de la música en las plantas fue realizado en 1962 por el Dr. TC Singh, jefe de Botánica de la Universidad de Annamalia (Chidambaram, Tamil Nadu, India).Expuso las plantas de bálsamo a música clásica y descubrió que su tasa de crecimiento aumentó en un 20% en comparación con un grupo de control, junto con un aumento del 72% en la biomasa. Luego, probó con música raga y descubrió que producían un 25% – 60% más que el promedio nacional. Según indica, la música es como un chute de energía para las plantas: mejora su metabolismo, su transpiración y su capacidad para absorber carbono. En sus experimentos con cosechas de arroz en la India, consiguió grandes mejoras, hasta un 60%, según se cita en el libro La vida secreta de las plantas.
La ciencia detrás de los resultados
Aunque los mecanismos exactos aún no se comprenden completamente, se cree que las vibraciones acústicas pueden afectar a las plantas de varias maneras:
- Estimulación mecánica: Las vibraciones sonoras pueden estimular los tejidos vegetales, lo que puede aumentar la circulación de agua y nutrientes.
- Cambios en la expresión genética: la música puede activar o desactivar ciertos genes en las plantas, lo que puede influir en su crecimiento y desarrollo.
- Interacción con microorganismos: Se ha sugerido que la música también puede afectar a los microorganismos que viven en el suelo, lo que a su vez puede influir en la salud de las plantas.
La ciencia demuestra que las vibraciones acústicas sí influyen en el crecimiento de las plantas. Diversas investigaciones muestran cómo las plantas responden a los sonidos de maneras profundas aumentando la velocidad de crecimiento y su tamaño. Las plantas transportan nutrientes, proteínas y orgánulos en sus fluidos (citoplasma) a través de un proceso llamado transmisión citoplasmática. Es fácilmente comprensible que la interacción con las vibraciones acústicas les aporte energía que puede estimular o entorpecer dicho proceso.
Conclusión
Si bien la idea de poner música a nuestras plantas puede parecer extravagante, la ciencia está empezando a revelar que los sonidos pueden tener un impacto real en su crecimiento y desarrollo. Aunque se necesita más investigación para comprender completamente los mecanismos involucrados, los estudios realizados hasta la fecha sugieren que la música puede ser una herramienta útil para mejorar la salud y el bienestar de nuestras amigas verdes.
Para no alargar más este post, te invito a la lectura de este interesante estudio publicado en la Revista Asiática de Ciencias Vegetales (2007). En él encontrarás ejemplos y detalles sorprendentes. Y, también recomiendo “El futuro es vegetal”, (Stefano Mancuso, 2017), obra que invita a reflexionar ofreciendo una revolucionaria mirada al mundo de las plantas.
Las plantas son más conscientes de su entorno de lo que creemos, ¡probablemente mucho más que nosotros!

Miguel Ángel Gago
Posted at 11:30h, 22 marzoUn artículo extremadamente interesante, que nos sumerge el poder de los sonidos y la música en los seres vivos.
Jordi A. Jauset
Posted at 16:34h, 22 marzoRealmente es sorprendente cuando paras a analizar todos sus procesos.