Música y salud mental

Música y salud mental

“El cerebro es el sistema biológico más complejo que existe”. Esto es lo que opinan los investigadores que han dedicado y dedican su vida al estudio y conocimiento de este fabuloso y enigmático órgano, vital para nuestra existencia.

Hace unas 3 décadas, la investigación de la percepción musical (neuromúsica) y su influencia en nuestras emociones, cognición, fisiología, y conducta, fue objeto de gran interés por la comunidad científica. Desde entonces, han aparecido miles de estudios al respecto, y una de las aplicaciones más interesantes es la que analiza su contribución a una mejora de la calidad de vida.

En la actualidad es preocupante el deterioro de la salud mental, especialmente en jóvenes. Una opción interesante, y no invasiva, a valorar para contribuir a su mejora es la música.

Aunque los mecanismos neuronales y biológicos que subyacen a la capacidad de la música para reducir la depresión y la ansiedad son complejos y aún no son totalmente conocidos, pueden citarse los siguientes:

  1. Regulación emocional. Cuando una persona escucha música agradable, se activan las vías de recompensa del cerebro y se liberan neurotransmisores como la dopamina. Esto puede mejorar el estado de ánimo y aliviar los síntomas.
  2. La música activa el sistema nervioso parasimpático que promueve la relajación y reduce la frecuencia cardíaca, la presión arterial y los niveles de cortisol, hormonas relacionadas con el estrés.
  3. Efecto distractor. Al cantar, tocar un instrumento o escuchar activamente música, se desvía la atención de los pensamientos negativos, pudiendo interrumpir los ciclos de pensamiento depresivo o ansioso, y aliviando dichos síntomas.
  4. Neuroplasticidad. La exposición a la música conduce a cambios en la conectividad neuronal. En particular, aquellas regiones implicadas en la regulación de las emociones, la memoria y las funciones ejecutivas. Estos cambios contribuyen a mejorar el bienestar emocional y, por tanto, a reducir los síntomas.
  5. Aspectos sociales y comunitarios de la música. Participar en actividades musicales con otras personas fomenta las conexiones sociales y el sentido de pertenencia. Estos factores sociales son fundamentales para el equilibrio deseado del bienestar mental.

Diversos estudios evidencian que la calidad de vida y la salud mental pueden mejorar mediante el uso adecuado de la música. Es una opción a valorar ante el tratamiento con fármacos, que a largo plazo pueden traer consecuencias negativas para la salud física y emocional de la persona.  

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