¿QUÉ APORTA LA SINCRONIZACIÓN CEREBRAL ENTRE EL INTÉRPRETE Y SU AUDIENCIA?

¿QUÉ APORTA LA SINCRONIZACIÓN CEREBRAL ENTRE EL INTÉRPRETE Y SU AUDIENCIA?

Un reciente estudio analizó el impacto de la interpretación musical en la actividad cerebral de oyentes y músicos.

En esta investigación particular, un violinista interpretó, y se grabaron, 12 fragmentos de diversas obras musicales (Ave María de Schubert, Oda a la Alegría, de Beethoven…) mientras se medía el flujo de sangre oxigenada en el cerebro, un indicador correlacionado con la actividad neuronal. Para permitir la libertad de movimientos, se utilizó la técnica de espectroscopia funcional de infrarrojo cercano (fNIRS), con la limitación de que no puede acceder a la actividad de áreas profundas del cerebro.

Posteriormente, dichas grabaciones musicales fueron escuchadas por 16 personas mientras se obtenían datos de su actividad cerebral, observándose que esta se sincronizaba con la del músico, especialmente en las obras más populares y en los momentos de mayor placer o disfrute musical. La sincronización era mayor al final de las obras musicales que al principio, lo que sugiere que los oyentes necesitan tiempo para comprender el patrón musical antes de disfrutar plenamente de la actuación.

Las áreas cerebrales sincronizadas se localizaban en ambos hemisferios: en el izquierdo, unión temporal-parietal, en zonas clave para la empatía y la comprensión de las intenciones de los demás; en el derecho, en el córtex prefrontal (áreas relacionadas con el reconocimiento de la estructura y el patrón musical y la agradabilidad de la música).

Un hallazgo interesante fue que el grado de sincronización entre el intérprete y la audiencia estaba vinculado al disfrute musical. La música agradable atrapa la atención, lo que puede intensificar la experiencia emocional de los oyentes.

Aunque los autores de esta investigación sugieren que el disfrute observado está vinculado a que la música coincidía con las expectativas creadas, otros estudios indican que el mayor grado de placer musical se asocia con la sorpresa, con lo inesperado.

La capacidad de las personas para disfrutar de la música, incluso cuando es triste, subraya el  poder transformador de la música y su capacidad para unir a los individuos en una experiencia común.

La música es una experiencia compartida que integra nuestra cognición, emociones y movimientos físicos. Marcamos el ritmo y nos balanceamos juntos al unísono con una melodía. La experiencia musical desafía nuestra cognición para reconocer patrones y nos excita con placer cuando nos sorprende. La música, resultado de un proceso cerebral, une estos procesos en nosotros y entre las audiencias e intérpretes.

Fotografía: Congreso internacional Puertas de la Luz (Barcelona, 2011). En homenaje a mi respetable amigo, virtuoso del violín, Néstor Eidler († 2017)

Referencia: Robert Martone. In Concert: how music affects the brain. Scientific American, 2024.

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