
10 Oct Reducción de la ansiedad con ayuda de la música
Según publica la Revista Española de Economía de la Salud, con fecha 24 de septiembre 2024, el gasto en benzodiacepinas en España supera los 100 millones de euros anuales, siendo el segundo país europeo con mayor uso de fármacos ansiolíticos.
Un método ancestral, no farmacológico, que ayuda a reducir la ansiedad, en función del estado del paciente, es a través de la escucha de música, adaptada y específica para cada situación personal.
La música, debido a su influencia en el estado emocional de las personas, cuyos efectos son conocidos y experimentados desde la antigüedad, ha sido muy analizada y estudiada por la neurociencia (neuromúsica). Durante la escucha musical – una sencilla actividad que resulta extremadamente estimulante para el cerebro- se activan múltiples regiones cerebrales relacionadas con la percepción auditiva y con las emociones, entre ellas el hipotálamo (actuando sobre el eje hipotálamo-pituitario-adrenal, HPA), y se liberan diversos neurotransmisores (dopamina, serotonina, endorfinas) que están asociados con un estado y sensación de bienestar.
Uno de los efectos más destacados de la escucha musical es la reducción de la ansiedad. Este fenómeno puede explicarse a través de distintos mecanismos neurobiológicos y fisiológicos. Por un lado, la música modula las respuestas fisiológicas vinculadas a dicho trastorno o situación, tales como la frecuencia cardíaca, la frecuencia respiratoria y la presión arterial. También disminuye la actividad del eje HPA, reduciendo la segregación de cortisol, y se incrementa la liberación de los neurotransmisores citados anteriormente, vinculados a los centros de recompensa y placer. Además, escuchar música, adecuadamente elegida, fomenta la relajación al incrementarse la actividad del sistema parasimpático, un componente del sistema nervioso autónomo asociado con la relajación.
La Variabilidad de la Frecuencia Cardíaca (VFC, HRV) y la Ansiedad
Uno de los métodos para medir el estado de ansiedad es mediante la variabilidad de la frecuencia cardíaca (VFC). Este biomarcador mide las variaciones que se producen en la duración de los intervalos entre latidos del corazón: algunos pueden tener intervalos más largos y otros más cortos, incluso bajo condiciones de ritmo constante.
Cuando un individuo percibe la música como placentera, tiende a aumentar su Variabilidad de la Frecuencia Cardíaca (VFC), lo cual indica un incremento de actividad del sistema parasimpático. Ello sugiere una reducción de la ansiedad y una mejora en la capacidad de recuperación frente al estrés. Por ejemplo, escuchar música con un tempo lento y armonioso, para muchas personas puede inducir un estado de calma, reflejado por un incremento de la VFC, lo que sugiere una modulación positiva del sistema nervioso autónomo. Por el contrario, una VFC baja es indicativo de un estado de ansiedad, en el que predomina la activación del sistema nervioso autónomo simpático (responsable de la repuesta de «lucha» o «huída»).
Este fenómeno de variabilidad es crucial porque indica la capacidad del organismo para adaptarse dinámicamente a circunstancias cambiantes y mantener la homeostasis interna. Una buena VFC indica una capacidad efectiva de respuesta, mostrando un equilibrio saludable entre el sistema simpático y el parasimpático. En resumen, la VFC es un buen indicador del estado de ansiedad, proporcionando información sobre el equilibrio del sistema nervioso autónomo y la capacidad del individuo para gestionar el estrés y las emociones.
Diversos estudios e investigaciones concluyen que con sesiones de música cuidadosamente seleccionadas, los cambios en la VFC se correlacionan con una reducción percibida de la ansiedad, confirmando que la intervención tiene efectos tanto subjetivos como fisiológicos.
¿Se ahorrarían costes en el Sistema Nacional de Salud y, a la vez, se obtendrían mejoras en la salud de las personas, al disminuir el consumo de benzodiacepinas y ser sustituido por sesiones de escucha musical dirigidas por profesionales musicoterapeutas? Eso sí, siempre considerando los diagnósticos previos en función de la gravedad de la situación. Ya sabemos que no existen las enfermedades, sino los enfermos. Habría que reflexionar al respecto y tomar decisiones.

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