¿VAMOS AL GIMNASIO O TOMAMOS UN DULCE?

¿VAMOS AL GIMNASIO O TOMAMOS UN DULCE?

Un neurotransmisor denominado orexina podría ser el responsable de la toma de decisiones cuando tenemos la opción de ir al gimnasio o tomarnos un dulce. Así lo explican los investigadores de la Escuela Politécnica Federal de Zúrich, en base a los resultados obtenidos en ratones.  «Ahora se trata de comprobar nuestros resultados en humanos», afirma Daria Peleg-Raibstein, jefa de grupo en la ETH de Zúrich, que dirigió el estudio junto con Denis Burdakov.

La orexina, también conocida como hipocretina, es un neuropéptido que interviene en la regulación del sueño y la vigilia, así como en el control del apetito. Se segrega en un grupo específico de neuronas del hipotálamo, regulador hormonal de nuestro cuerpo, afectando a diversas funciones fisiológicas, incluyendo la temperatura corporal, el hambre y el ciclo de sueño.

Cuando los niveles de orexina son bajos, como sucede en trastornos del sueño como la narcolepsia, las personas pueden experimentar una somnolencia extrema durante el día y padecer episodios repentinos de sueño. La orexina también está relacionada con la regulación del apetito, estimulando la ingesta de alimentos y el gasto energético. En resumen,  actúa como un mediador clave tanto en nuestra capacidad para permanecer despiertos como en nuestros patrones de alimentación.

Recordemos que los neuropéptidos son cadenas cortas de aminoácidos que actúan como neurotransmisores. Son producidos y liberados por las neuronas y modulan la actividad de aquellos. A diferencia de los clásicos neurotransmisores, como la dopamina o la serotonina, que se liberan en pequeñas cantidades y actúan rápidamente, los neuropéptidos son liberados en mayores volúmenes y tienden a tener efectos más prolongados. Participan en una variedad de procesos fisiológicos y funciones cerebrales, incluyendo la regulación del dolor, el estrés, el sueño, el apetito y las emociones. Un ejemplo muy conocido de neuropéptido, en especial por los deportistas, son las endorfinas, responsables de la sensación de bienestar y de la modulación del dolor.

Aquí puedes acceder a la noticia publicada en ABC y a la investigación original.

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