¿Por qué la música nos hace «viajar»? La ciencia detrás del trance

¿Por qué la música nos hace «viajar»? La ciencia detrás del trance

¿Alguna vez te has quedado absorto bailando en un festival o escuchando un ritmo repetitivo hasta perder la noción del tiempo? Ese estado se llama trance o, en términos científicos, un Estado de Conciencia No Ordinario (NSCs), definiéndose como un estado alterado de conciencia que transforma la percepción, la atención y el sentido de identidad.

Un reciente estudio liderado por Athanasia Kontouli del Center for Music in the Brain (Department of Clinical Medicine, Aarhus University), ha cruzado datos de la antropología y la neurociencia para explicarnos qué le pasa exactamente a nuestro cerebro cuando el ritmo toma el control. Se basa en una revisión bibliográfica realizada entre septiembre y diciembre de 2023, que integra estudios etnográficos, de neuroimagen y electroencefalografía (EEG), analizando el trance tanto en rituales chamánicos como en contextos modernos (raves y terapia musical).

¿Qué ocurre dentro de tu cabeza?

Cuando entramos en trance, nuestro cerebro hace una «reconfiguración» en tiempo real. Se produce una disminución del control ejecutivo, se altera la percepción del tiempo y del propio cuerpo, y se produce un aumento de la sugestibilidad.

  • El «Yo» se toma un descanso: Se reduce la actividad en la Red por Defecto (DMN), que es la parte del cerebro encargada de nuestro ego y de rumiar pensamientos sobre el pasado o el futuro. Por eso sentimos que nos «disolvemos» en la música.
  • Cuerpo y Emoción al mando: Se activan zonas como la ínsula (que siente el cuerpo) y el córtex cingulado (que gestiona las emociones). Dejas de pensar el mundo para pasar a sentirlo.
  • Sincronización total: Tus neuronas empiezan a dispararse al mismo ritmo que la música. Es como si el cerebro se ajustara a una señal de radio externa.

El paso de la conciencia ordinaria al trance no depende de un solo factor, sino de la interacción entre tres ejes: rasgos individuales (mayor o menor sugestibilidad), contexto cultural y elementos musicales.

El «Manual de Instrucciones» para un trance

No sirve cualquier música. Para que nuestro cerebro entre en este estado, deben cumplirse tres reglas rítmicas:

  • Repetición: Patrones cíclicos que el cerebro puede predecir fácilmente.
  • Intensidad: Volumen alto o percusiones potentes que «envuelven» los sentidos.
  • Frecuencias: entre 4 y 7 percusiones por segundo, para que induzcan actividad cerebral en las ondas Theta, asociadas a un estado de relajación y meditación profunda, en el que la mente accede al subconsciente. Este estado se caracteriza por una desconexión del mundo exterior para dedicarse a procesar información interna.

Del ritual antiguo a la pista de baile moderna

El estudio destaca que, aunque un chamán en el Amazonas y un DJ en Berlín parecen mundos opuestos, el mecanismo biológico es el mismo:

  • En el ritual: Se usan símbolos y creencias para guiar el viaje.
  • En la rave: Se busca la conexión con el grupo y la pérdida de la individualidad a través del baile intenso.

En ambos casos, el movimiento físico es vital. Bailar hasta el cansancio libera una proteína llamada BDNF (factor neurotrófico derivado del cerebro), que funciona como un dinamizador de las conexiones neuronales.

¿Para qué sirve «perder el control»?

El estudio concluye que estos estados no son solo curiosidades culturales, sino que pueden ser herramientas con gran potencial para la salud mental:

  • Reset mental: Ayuda a reducir el estrés crónico al silenciar la voz autocrítica de nuestra cabeza.
  • Introspección: Facilita que surjan soluciones a problemas personales de forma creativa.
  • Terapia complementaria en trastornos psiquiátricos, aprovechando los mecanismos de regulación emocional y neuroplasticidad activados durante el trance

    En resumen, la música no solo suena; nos organiza. El ritmo es una herramienta ancestral que permite a nuestro cerebro desconectar del ruido diario para conectar con algo más profundo.

    Aquí puedes descargar el artículo original.

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    2 Comments
    • Sonia
      Posted at 17:01h, 30 abril Responder

      Muy interesante, Jordi. Gracias por compartir.

      • Jordi A. Jauset
        Posted at 20:42h, 30 abril Responder

        Gracias por comentarlo.

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