
15 Feb El cerebro del rapero improvisador
El pasado día 13 de febrero, me contactó la productora de televisión Lavinia para una breve intervención en el programa L’Altaveu de La2 (TVE), que se emitiría el viernes 14 de febrero.
El programa tenía previsto comentar una noticia sobre un concurso de freestyle (rap en catalán) y les interesaba saber que sucedía en el cerebro de l@s participant@s mientras improvisan las letras al ritmo de la música.
La intervención debía ser muy breve, apenas 1 minuto y, difícilmente, puede explicarse algo complejo en tan corto tiempo. Aquí puedes ver la respuesta que ofrecí, y que desarrollo con más detalle a continuación.
En realidad, la improvisación de rap es un acto cognitivo complejo que involucra múltiples áreas del cerebro trabajando en sincronía. Estudios de resonancia magnética funcional en cantantes de rap, publicados en el año 2012, indican que la actuación improvisada se caracteriza por una actividad disociada en las cortezas prefrontales medial y dorsolateral, lo cual facilita la creatividad. Conclusiones similares obtuvo el Dr. Charles J. Limb en sus estudios sobre improvisación con músicos de jazz (2008).
En particular, en el estudio en cantantes de rap, se obtienen correlaciones generalizadas relacionadas con la improvisación, en una red que vincula la motivación, la memoria, el lenguaje, las emociones y el movimiento.
En primer lugar, se observa un aumento en la actividad de la corteza prefrontal, área clave para la planificación, la toma de decisiones y la generación de ideas. Esta región permite al rapero estructurar sus rimas, seleccionar palabras y construir frases coherentes en tiempo real.
Se activa, también, el sistema límbico, encargado de procesar las emociones. La improvisación a menudo implica expresar sentimientos, contar historias o transmitir mensajes, lo que requiere una conexión fluida entre el lenguaje y las emociones.
La memoria de trabajo también juega un papel fundamental. El rapero debe acceder rápidamente a su vocabulario, a patrones rítmicos y a conocimientos previos para crear rimas originales y relevantes.
Finalmente, la corteza motora se encarga de coordinar los movimientos de la boca, la lengua y las cuerdas vocales, permitiendo al rapero articular las palabras y mantener el ritmo.
Asimismo, se halla una disminución en la actividad de la corteza prefrontal dorsolateral, área relacionada con la autocrítica y el control, es decir, con la autoconciencia. Esto sugiere que la improvisación requiere un cierto grado de «desinhibición» para permitir que la creatividad fluya libremente. Es una situación del denominado estado de flow que se caracteriza por una absorción total en la tarea (estado de presencia, “aquí y ahora”) sin esfuerzo y con facilidad (porque no se está dirigiendo conscientemente el curso de los acontecimientos) y, a la vez, una pérdida de metaconciencia (no juzgo ni censuro).
El mecanismo de improvisación es un ejemplo fascinante de cómo el cerebro humano puede generar respuestas creativas y originales en tiempo real, combinando información almacenada con la espontaneidad del momento.
Nota de prensa de RTVE.

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