El efecto neuroprotector de la música

La música, algo que parece tan simple y sutil, es capaz de promover mecanismos neuroprotectores a través del sistema nervioso central (SNC). Sus beneficios, con limitaciones evidentes como cualquier otro fármaco o terapia, repercuten en la reducción del déficit cognitivo (demencias), mejorando la coordinación motora (Parkinson, ictus) así como los síntomas relacionados con la ansiedad y la depresión, mejorando la calidad de vida.

Los factores neurotróficos derivados del cerebro BDNF (en inglés, brain-derived neurotrophic factor) aumentan con la estimulación musical (y con el ejercicio físico). Están relacionados con  el crecimiento, mantenimiento y supervivencia neuronal en el sistema nervioso central. En las demencias, enfermedad de Parkinson, depresión y ansiedad, los niveles de estas proteínas son inferiores a los normales. De ahí que puedan observarse ciertas mejoras a través de la música.

Un estudio que creó cierta polémica, por los resultados obtenidos, fue publicado en el año 2015, por un grupo de investigación de la Universidad de Helsinki (Finlandia). Se analizaron los resultados en los perfiles de expresión génica en personas con y sin experiencia musical después de la escucha del concierto para violín nº 3 en sol mayor (Mozart) . Se asignó un grupo control que permanecía en la condición de “silencio” mientras los grupos experimentales escuchaban la obra musical citada.

Los resultados, detectables en los participantes con formación y aptitudes musicales (no en el resto), indicaron que la escucha mejoró la actividad de los genes implicados en la secreción de dopamina y el transporte, la función sináptica, el aprendizaje y la memoria, y reducía la expresión de los genes asociados con la neurodegeneración, concluyendo en la importancia del papel neuroprotector de la música.

Aunque esta investigación ha sido criticado por ciertas carencias metodológicas y, falta de replicación, y cómo cualquier estudio científico hay que considerarlo con la prudencia necesaria, no deja de ser una referencia que motiva para seguir investigando en los efectos de la música en la expresión genética.

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