¿Nacemos con preferencias musicales?

¿Nacemos con preferencias musicales?

¿Te has preguntado en alguna ocasión por qué te gusta cierto tipo de música y a otros no? Un reciente estudio publicado por Harin Lee et al. (2025) ofrece algunas respuestas fascinantes.

Esta investigación recopiló 401.403 opiniones de casi 4.835 participantes en 10 países, explorando como las preferencias estéticas en música (y otras áreas como el color y la forma) son influenciadas tanto por la biología como por la cultura.

Armonía: Un lenguaje universal

Uno de los hallazgos más sorprendentes fue el fuerte consenso entre personas de diferentes culturas sobre ciertas relaciones de intervalos musicales, lo que conocemos como armonía. Esto sugiere que hay una base universal, posiblemente biológica, en cómo percibimos la armonía. La consonancia y la disonancia, por ejemplo, parecen ser entendidas de manera similar en todo el mundo.

Melodía: La huella de la cultura

Sin embargo, cuando se trata de melodías, los resultados son distintos. Las preferencias melódicas mostraron una alta variabilidad entre culturas, lo que indica que nuestras melodías favoritas están fuertemente influenciadas por nuestras experiencias culturales y tradiciones musicales específicas. Lo que nos parece agradable o atractivo en una melodía puede variar enormemente dependiendo de dónde crecimos y qué música escuchamos durante nuestra infancia.

La interacción entre biología y cultura

Este estudio destaca que nuestras preferencias musicales no son simplemente el resultado de nuestra biología o nuestra cultura, sino una compleja interacción entre ambas. Tenemos predisposiciones biológicas hacia ciertas formas de música, pero estas son moldeadas y refinadas por nuestras experiencias culturales.

El impacto en nuestro cerebro

La música no solo nos emociona, sino que también tiene un impacto profundo en nuestro cerebro. La exposición a diferentes tipos de música desde la infancia, puede influir en el desarrollo de las estructuras cerebrales relacionadas con el procesamiento auditivo, el lenguaje, la memoria y las emociones. Además, la música puede evocar fuertes respuestas emocionales mediadas por circuitos cerebrales como el sistema límbico, y tiene efectos positivos en nuestra salud mental y bienestar.

Conclusión

Este estudio nos ayuda a entender cómo y por qué la música nos afecta de la manera en que lo hace. Nos muestra que nuestro amor por la música es una combinación de nuestra biología y nuestra cultura, y que la música tiene el poder de conectarnos a un nivel profundo, tanto individual como colectivamente.

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