
20 Jun ¿Puede emitir y percibir ultrasonidos el ser humano?
Una reciente investigación revela que existen personas capaces de percibir y procesar sonidos ultrasónicos, por encima de los 20 kHz, rango que tradicionalmente se considera inaudible para el ser humano.
Este estudio se centró en un participante practicante de Qigong. Mediante diversas pruebas de grabación y tecnología de neuroimagen, se encontró que su cerebro es sensible a estas elevadas frecuencias.
Metodología
La metodología del estudio combinó técnicas de grabación acústica, neuroimagen, análisis psicofísico y evaluación comparativa sobre la percepción auditiva.
Participantes y contexto: Practicante experto en Qigong llamado Q. M., de 55 años, practicante de “Los Seis Sonidos Curativos”, una técnica tradicional china que combina respiración, movimiento y vocalización.
Se realizaron mediciones con grupos de referencia que incluían 23 cantantes chinos, 172 europeos y otros especializados en sonidos curativos, todos con audiciones normales y sin antecedentes neurológicos relevantes.
Grabaciones acústicas: Se utilizaron micrófonos específicos (resolución 24 bits, frecuencia de muestreo 192 kHz) para captar en detalle sus voces durante la práctica de Qigong.
Los análisis espectrales realizados revelaron que producía componentes frecuenciales que alcanzaban los 35 kHz.

Procedimientos:
Análisis acústico: Se registraron y analizaron las características espectrales de las emisiones vocales del practicante, identificando la presencia de energía en frecuencias ultrasónicas.
Estudios neurofísicos (MEG): Se utilizó magnetoencefalografía (MEG) para medir las respuestas neurológicas cerebrales ante estímulos acústicos, detectándose respuestas específicas en la corteza auditiva e identificando un componente N1 con un retardo aproximado de 87 ms. Ello se interpretó como una respuesta cortical a componentes ultrasónicos.
Localización cortical: A través de determinados modelos, se confirmó que las respuestas auditivas se originan en áreas típicas de procesamiento auditivo, descartando contribuciones mecánicas o somatosensoriales directas.
Estudios de percepción subjetiva: Se aplicaron test psicofísicos de percepción de tono y discriminación auditiva. Los participantes, incluyendo al practicante, fueron expuestos a sonidos con componentes ultrasónicos y convencionales, para evaluar su percepción y diferenciar entre la percepción espectral y fundamental.
Medidas y análisis:
Respuesta cortical: Se evaluó la latencia y amplitud de las ondas evocadas (especialmente N1), con atención a fenómenos atípicos en la respuesta a frecuencias ultrasónicas.
Respuesta psicofísica: Se calculó un índice de percepción del tono (ppp index) para determinar si el practicante percibía los sonidos ultrasónicos de manera consciente, diferencial respecto a otros grupos.
Comparaciones: Se compararon las respuestas entre el caso excepcional y los grupos control para determinar la especificidad de la respuesta y descartar que la percepción se debiera a factores no relacionados con la sensibilidad auditiva.
Conclusiones:
Los hallazgos sugieren que un humano, mediante entrenamiento y práctica especializada, puede producir vocalizaciones con componentes ultrasónicos, indicando que la percepción y procesamiento cortical de ultrasonido no son exclusivas de animales. La capacidad detectada en esta persona podría ser debida a una neuroplasticidad adaptativa, transformando un fenómeno antes considerado imposible en humanos en una experiencia perceptual y cognitiva concreta.
Todo ello abre un campo de posibilidades para futuras investigaciones en neurociencia y terapias con ultrasonido.

No Comments