
18 Mar ¿Música o ejercicio físico?
Un interesante y difícil dilema. Esta es una de las preguntas que, en ocasiones, me plantean en las conferencias, y la respuesta no es sencilla.
Como padres-madres, nos planteamos qué puede ser mejor para el desarrollo de nuestros hijos y ambas actividades destacan por sus increíbles beneficios. Pero, ¿cómo decidir cuál es la mejor opción?
Exploremos, brevemente, las bondades de cada una de ellas.
Beneficios de la Práctica Musical
La música es mucho más que un pasatiempo; es una herramienta poderosa para el desarrollo intelectual y emocional. Tocar un instrumento mejora la coordinación de las extremidades, fortalece la memoria y fomenta la disciplina. Además, puede ser un escape emocional único, permitiendo que l@s niñ@s expresen sus sentimientos de manera creativa.
Diversos estudios muestran que las actividades musicales fomentan mejoras en la atención y en habilidades lingüísticas. Esta práctica, también puede incrementar la autoconfianza, especialmente cuando se consigue interpretar obras musicales que inicialmente eran desafiantes.
Ventajas del Ejercicio Físico
Por otro lado, el ejercicio físico es fundamental no únicamente para un cuerpo saludable, sino también para el cerebro, tal como indican numerosas investigaciones, en particular por el aumento de factores neurotróficos (BDNF). La actividad fisica ayuda a construir y mantener huesos y músculos fuertes, mejora la resistencia cardiovascular, desarrolla habilidades motrices, mejora también la concentración y la memoria, pudiendo favorecer un mejor rendimiento académico, además de fomentar la disciplina y la automotivación.
¿Cuál es la mejor opción?
La decisión entre la música y el ejercicio físico no tiene por qué ser excluyente. La clave está en encontrar un balance que permita a l@s niñ@s disfrutar y beneficiarse de ambas. Si tu hij@ muestra inclinación por una de ellas, foméntalo, pero también anímalo a probar la otra. Por otra parte, recuerda que la danza o el baile, sería una buena opción al integrar ambas disciplinas, música y ejercicio físico.
Ninguna de las actividades citadas puede decirse que es inherentemente superior a la otra, pues ambas contribuyen al desarrollo integral del niñ@. Por ello, considero que deberían estructurarse adecuadamente y dignamente en el currículo escolar, dejando de ser las típicas “marías” para ocupar el lugar que el conocimiento científico avala.
¿Te has preguntado alguna vez por qué en las mejores universidades americanas y/o inglesas, o de otros países, se fomenta tanto el deporte como la música? Las universidades están orgullosas de los equipos deportivos y de las orquestas o bandas de música que las representan. Posiblemente, porque son conscientes desde hace muchos años, de sus potenciales beneficios en esas edades o etapas cruciales de la vida para el óptimo desarrollo cerebral.
Es evidente que la mejor elección dependerá de los intereses y necesidades individuales de cada niñ@. Sería un grave error, forzarles a ello pues el trauma que podría ocasionarles superaría en creces a los posibles beneficios. ¡Lo importante es que se diviertan y aprendan, a la vez que favorecen y optimizan su desarrollo físico y mental!

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